Y entonces esta Will. El magnífico, inalcanzable Will, quien Kate finge que no puede aguantar aún cuando no puede parar de pensar en él. Y cuando Will comienza a actuar interesado, Kate se odia a si misma por quererlo incluso cuando sabe que ella es solo su última conquista.
Kate imagina que de la única manera que las cosas dejen de doler es si ella sigue y deja de preocuparse de todos y todo. Lo que ella no comprende es que la vida no siempre puede ser perfecta, buenas cosas pueden suceder... pero solo si ella las deja.




























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